martes, 28 de junio de 2016



Sesión 24. Las Bienaventuranzas. 
Al leer nuevamente el contenido de esta sesión pude encontrar un aspecto muy sencillo que no había visto y que sí formaba parte de mi concepto anterior respecto a las Bienaventuranzas y es el hecho de que Jesús no espera que todas estas condiciones las vivamos como si fueran atributos que automáticamente recibimos, sino que son resultado de una determinación y convicción personal y voluntaria que asumimos desde el ímpetu del Espíritu Santo,desde la confianza de los regalos de nuestro bautismo y desde la seguridad  y el gozo por saber que contamos con todos los medios que Jesús nos ofrece para seguirlo en la misión de establecer el Reino de Dios: Él lo proclamó, Él lo anunció, Él es la parte visible de este Reino Celestial, pero pide a sus discípulos, a sus apóstoles, a nosotros, que cumplamos con la misión de universal de trabajar con Él, para Él y en Él. Las Bienaventuranzas encierran promesas de Dios y Dios siempre las cumple!!!
Muchas gracias por su trabajo para gloria de Dios!! 

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