martes, 28 de junio de 2016

Sesión 25. El Padrenuestro


Sesión 25 El Padrenuestro.
Es nuestra oración a parir del Bautismo, es la oración de los hijos de Dios por la filiación que Jesús ha conquistado para nosotros y que el Espíritu Santo ha sellado a partir de nuestra renuncia a la muerte y bienvenida a la vida eterna. No es la primera frase, sino la primera palabra la que me lleva a la reflexión de su sentido eclesial y que tantas veces decimos sin verdaderamente sentir lo que implica: invocamos a Dios como Iglesia, le hablamos a Dios como nuestro padre, sin que en este sentido se pierda el de Padre personal para cada uno de nosotros. Las primeras frases son peticiones para gloria de Dios: anhelamos que su nombre sea reconocido como Santo por todos, por eso pedimos que sea santificado y manifestamos nuestro deseo de que reine entre nosotros,  seguido de hacerse su voluntad: reina, señala su voluntad y enseguida le suplicamos por el alimento que necesitamos para cumplirla cada día. En esta parte me parece que pedimos por nuestras necesidades físicas, materiales, propias de nuestra naturaleza humana, con la confianza de que Él las resuelve y en los momentos de más incertidumbre más debemos pronunciar  esta súplica; pero también, creo, debemos pedir por el alimento diario de su gracia, de su presencia, de su luz y de su Palabra. Si pedimos pan, es porque experimentamos hambre y sed y en Él dejamos esta necesidad confiadamente. En mi interior también quiero pedir por tener hambre y sed de Dios mismo, pues ambas necesidades son propias del cómo Dios nos creó: cuerpo y alma espiritual y con el regalo de anhelar conocer y amar a Dios. Me parece que desde  hoy entiendo y quiero vivir  el Padrenuestro!!
Gracias por su trabajo para Santificar su nombre!!!

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