miércoles, 12 de octubre de 2016

Sesión especial

Mi experiencia al implementar lo más posible la catequesis propuesta por palabra y obra, es sin duda de mucho enriquecimiento, he visto en mi persona cambios muy positivos, siento confiar más en Dios, procuro siempre pedir la asistencia del Espíritu Santo para que sea el quien ponga en mi corazón y en mi boca las palabras necesarias para ser testimonio viviente de la palabra de   Dios, me siento más feliz y siempre le pido a Dios que no pierda yo La Paz de mi corazón, que me ayude en esta tarea tan importante de ser catequista, que no sea yo un impedimento para que los niños conozcan su amor infinito y sientan una conexión con el tan especial. He visto en los niños cambios, pues la catequesis es más dinámica, pueden experimentar, pueden sentirse amados por Dios. He compartido con mis compañeros catequistas haciéndoles saber de este taller, y de lo mucho que me ha servido y a significado en mi vida y en la forma de dar mi catequesis, hasta hoy que yo sepa nadie más de ellos se han inscrito en este programa, pues  al menos el año pasado  ellos estaban asistiendo a un taller de catequesis en la parroquia! Que por lo que e podido enterarme su temática o método sino exacto es muy parecido al de palabra y obra. Es hacerlos consientes de que cada niño aprende diferente y que por ello debemos implementar métodos de enseñanza más dinámicos, visuales, auditivos, sensoriales etc.  Confió en Dios en que un día toda la catequesis sea lo más parecida a la de palabra y obra, para hacer que nuestros niños se sientan gozosos de poder convertirse en verdaderos discípulos de Cristo, por amor y no por imposición.  Gracias palabra y obra por compartir este taller con nosotros.

Dios te bendiga. 

Sesión 37. Invitación al discipulado

Me llena de alegría saber que cada día es una nueva oportunidad para consientizarme del enorme, grande e infinito amor que Dios me tiene, saberme creada por el, saber que me conoce desde siempre, saber que cada día es una oportunidad para vivir su amor a través de todas las cosas creadas por el, para cada uno de nosotros. Poder agradecerle a Jesus por darnos su amor infinitamente, por salvarnos, por enseñarnos a amar dando la vida. 
Poder decirle quiero ser tu discípulo, quiero llevar la buena nueva a todos mis hermanos y saber que no es con mis propias fuerzas sino que Jesus cumplió su promesa, como siempre lo hace y que gracias al amor del padre y del hijo, cuento con el Espíritu Santo para guiarme, ayudarme a escuchar a Jesus, para poder apartarme de las tentaciones, para poder vivir siempre con amor, con alegría, sin miedo, sin rencor, es sencillamente un regalo inigualable.


Retiro, recepción de la Palabra de Dios.


Reiterar que Dios es quien ha amado primero. quien ha tomado la iniciativa para el encuentro con Él, y ahora encontrar que este encuentro es real y verdadero a través de su Palabra. El ejercicio de encontrar la meta siguiendo la voz que conduce es muy vivencial en cuanto a tantos ruidos que escuchamos cerca de nosotros: el ruido de los enojos, el ruido de la desesperanza, el susurro de la falta de confianza y duerza, el ruido del abatimiento, el ruido estruendoso del poder y quienes lo conservan y quieren hacerlo sentir por poo que sea, el ruido de la soberbia y el gran grito del egoísmo. Por eso, encontrar en la Palabra de Dios, la voz calma y dulce que nos conduce con seguridad debe ser un remanso de paz en nuestra vida. La Palabra de Dios es designio y obra, y en Jesús se reúnen ambos. Dios se da a conocer poco a poco, porque somos limitados para conocer toda esta "carta hermosa" que nos ha dado. Pero me parece muy importante que su Palabra no tiene tiempo ni región, sino que es actual, se hace actual, se hace viva para cada uno, penetra en el corazón de cada quien como esa espada de dos filos, para poder llegar a lo recóndito. Su Palabra es perenne, porque con ella latimos para encontrar el sentido de nuestra existencia como parte de la Creación, como parte de la voluntad creadora de Dios y propósito de su gran plan de salvación. 
Dios bendiga su trabajo. 

Sesión especial

Sesión especial

El primer cambio lo he experimentado en lo personal. La propuesta del subsidio para la Catequesis de Palabra y Obra me ha confrontado de una manera muy particular, pero sobre todo, ha despertado en mí la inquietud por una catequesis eficaz, vivida y testimoniada. Ha dado respuesta a muchas de las preguntas que me he hecho en cuanto a el cumplimiento de la opción y misión que Dios ha puesto en mi vida. Han sido varios años de catequista y hoy por hoy los signos del tiempo, que son llamadas de Dios, me hacen parar y revisar mi respuesta a esta misión. Desde mi sencilla opinión, Palabra y Obra da respuesta al "grito" de la comunidad, de la sociedad que vivimos en confusión,en ausencia de Dios; responde a mi angustia de por qué los jóvenes, que fueron niños y pasaron por la catequesis, hoy no saben como seguir a Jesús y esta desorientación la disfrazan y la escudan en una falta de creer, en una desconfianza en la fe. Desde lo más profundo de mi corazón reconozco que deseo  servir a Dios con un corazón entregado, que deseo transmitir a mis niños esta agua de vida nueva y esta ansia de conocer y comprender más mi fe y saber a quien sigo, cómo lo sigo, porqué lo sigo y para qué lo sigo. Los inconvenientes son varios, desde una estructura muy rígida en la catequesis que llevo, el uso de textos, la organización jerárquica como institución, etc., pero estoy haciendo el esfuerzo de introducir poco a poco una mirada diferente a esta labor que voluntariamente he aceptado. Siempre pido al Espíritu Santo para que me ayude a discernir lo que es la voluntad de Dios y los caminos que debo tomar para ir consolidando este trabajo para su Gloria. Muchas gracias y Dios bendiga su labor!

sábado, 1 de octubre de 2016

Sesión 36. La iglesia un sólo cuerpo.

Con la actividad de entrelazarnos y dejarse caer de uno en uno a la vez, para experimentar la fuerza de la comunidad, fue muy gratificante, pues es maravilloso saber que podemos confiar en nuestra comunidad, saber que ellos están ahí para no dejarnos caer, para apoyarnos, y como siempre se dice la unión hace la fuerza y eso sin duda es muy cierto, la semana pasada en la catequesis hicimos algo un poco diferente pero en realidad se buscaba el mismo objetivo, ver que cuando estamos solos es más fácil caer y dejarnos llevar, pero cuando tenemos a nuestra familia, a una familia en Cristo, unidos todos podemos vencer con mayor facilidad, la tristeza, los problemas,podemos perseverar pues nos apoyamos, podemos avanzar pues nos complementamos, no hay nadie que sea más o que sea menos por ser más pequeños o tener diferentes capacidades, sencillamente somos todos uno en Cristo Gloria a Dios.