martes, 12 de julio de 2016

Sesión 26. Parábola del Buen Samaritano


Esta nueva manera de abordar la parábola del Buen Samaritano va más allá de darla a conocer, mostrarla o exponerla a los niños: fue vivirla, descubrirla desde el sentir personal al reflexionar sobre cómo se siente cada participante: es tener la experiencia de la misericordia, el perdón y la salvación de Dios. Una gran emoción al descubrir que experimentar la misericordia de Dios no sólo es cumplir con las obras materiales o espirituales: no soy yo quien cumple, sino debo ser quien vive, siente la misericordia de Dios. Este aspecto fue para mi una gran alegría, pues se omite regularmente y se limita la posibilidad de vivirlo de este modo. Unir la parábola del Buen Samaritano con el Padrenuestro es una auténtica riqueza que los niños comprendieron muy bien y pueden mantenerlo como experiencia fresca. Quiero agregar que fue un regalo del Señor que después de esta sesión que era reciente , el Evangelio dominical fuera esta parábola, yo creo que no es coincidencia, sino un signo del cuidado y confirmación de Dios por sus pequeños. La Palabra de Dios es viva y dinámica: nos sale al camino, como el camino de Jerusalén a Jericó, con sus rodeos y lomas, con sus zonas desiertas y peligrosas, pero siempre encontraremos al samaritano y podremos ser el samaritano: todos vamos por el camino del Señor!!
Gracias y que Dios les siga llenando de bendiciones!

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