jueves, 21 de julio de 2016

Sesión 26: Parábola del Buen Samaritano

Al pensar que soy la persona mal herida, verme sola en un lugar donde no se cuando podría pasar alguien más, me siento desesperada, angustiada, pensando que quizás ahí moriré. Pido a Dios me ayude y no me deje morir ahí. Al ver venir al sacerdote, el aliento vuelve a mi, vuelve la esperanza, doy gracias a Dios porque seré ayudado sin duda por ese sacerdote servidor de Cristo. Más de pronto cambian mis emosiones al ver alejarse al sacerdote, que no se detuvo siquiera a preguntarme como me siento, o serciorarse si estaba muerto o vivo... Que decepción y confusión hay en mi corazón... Porque ese sacerdote que creo yo tiene que ayudar a cualquier ser humano, no se detuvo, no me ayudo. Cuestiono a Dios porque personas que debieran cuidar de su pueblo, actúa tan contrariamente a lo que predica! Más como respuesta veo que se acerca un levita... GRACIAS DIOS, sabía que no me abandonarías, gracias, gracias. Vuelvo a sentir que hay una esperanza, que finalmente alguien podrá ayudarme, más como viene, da la vuelta y sigue su camino, que coraje, que frustración, porque nadie me ayuda, porque tengo que padecer y morir, sin que nadie se apiade de mi?!  Y por sí fuera poco veo venir al samaritano, mi enemigo... Estoy pérdida y definitivamente creo que aquí moriré. Este sí acaso se detiene a rematarme si ve que tan siquiera me muevo, así que me quedo mejor inmóvil, casi sin respirar, para que no me vea, por favor Dios que pase de largo... Más sólo Dios es quien sabe los medios que utilizará para salvarnos, para mostrarnos que el siempre está al pendiente de nosotros, comienza el samaritano a limpiarme y curarme, venda mis heridas. Primero me pregunto y le pregunto a Dios, porque tenía que ser este samaritano el que me brinde su ayuda, yo no quiero deberle nada a mi enemigo, preferiría que aquí me dejara... Más veo que el no sólo me cura, sino que me pone en su cabalgadura y me lleva a una posada donde se hace cargo por completo de mi y de mis gastos. Que gran enseñanza he recibido oh Dios, permíteme ser como este buen samaritano, permíteme amar a mi prójimo, quien quiera que este sea o donde sea que yo me lo encuentre, ilumíname y permite ver donde esta esa persona que necesita que le muestre tu amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario