lunes, 1 de agosto de 2016

Sesión 28. Parábola de la Vid Verdadera


Saber reconocer la voz de Jesús, escucharla y ahora permanecer en su amor, que gran gozo. 
No me había detenido a pensar en la diferencia en sólo hablar de la vid y de la vid verdadera. Cierto es que al explicarlo caigo en la cuenta que en muchas ocasiones somos ramas o sarmientos de otras vides, que no son verdaderas, y de otros viñadores a quienes llegamos a darles la oportunidad de influir en nuestra vida. Pero encontrar la vid verdadera, la vid que nos sostiene con vida verdadera es una gran alegría. Esta parábola de Jesús aclara con mucha precisión y sencillez lo que ya había venido diciendo a los discípulos y hoy nos lo dice a nosotros: ser uno en Él para ser uno en el Padre. Cuando en el tablero podemos unir las rondanas de la creación y la de los frutos, es muy claro y alegre descubrir que el plan de Dios es hacernos participar , hasta el día de hoy, de su gran obra, de su creación en y para la que debemos dar frutos, pero el mayor fruto del que saldrán otros será el amor, que en nuestro mundo actual cada vez está más unido a falsas vides que no son la verdaderas. ¿Qué pedimos al Padre en nombre de Jesús? Permanece en Él, vivir en su infinito amor, poder experimentar cómo infunde en nosotros su gracia para nuestra vida y nuestro trabajo en y para su Reino. 
Muchas gracias . 
Gloria a Dios!!

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