El primer cambio lo he experimentado en lo personal. La propuesta del subsidio para la Catequesis de Palabra y Obra me ha confrontado de una manera muy particular, pero sobre todo, ha despertado en mí la inquietud por una catequesis eficaz, vivida y testimoniada. Ha dado respuesta a muchas de las preguntas que me he hecho en cuanto a el cumplimiento de la opción y misión que Dios ha puesto en mi vida. Han sido varios años de catequista y hoy por hoy los signos del tiempo, que son llamadas de Dios, me hacen parar y revisar mi respuesta a esta misión. Desde mi sencilla opinión, Palabra y Obra da respuesta al "grito" de la comunidad, de la sociedad que vivimos en confusión,en ausencia de Dios; responde a mi angustia de por qué los jóvenes, que fueron niños y pasaron por la catequesis, hoy no saben como seguir a Jesús y esta desorientación la disfrazan y la escudan en una falta de creer, en una desconfianza en la fe. Desde lo más profundo de mi corazón reconozco que deseo servir a Dios con un corazón entregado, que deseo transmitir a mis niños esta agua de vida nueva y esta ansia de conocer y comprender más mi fe y saber a quien sigo, cómo lo sigo, porqué lo sigo y para qué lo sigo. Los inconvenientes son varios, desde una estructura muy rígida en la catequesis que llevo, el uso de textos, la organización jerárquica como institución, etc., pero estoy haciendo el esfuerzo de introducir poco a poco una mirada diferente a esta labor que voluntariamente he aceptado. Siempre pido al Espíritu Santo para que me ayude a discernir lo que es la voluntad de Dios y los caminos que debo tomar para ir consolidando este trabajo para su Gloria. Muchas gracias y Dios bendiga su labor!
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