miércoles, 12 de octubre de 2016

Sesión 37. Invitación al discipulado

Me llena de alegría saber que cada día es una nueva oportunidad para consientizarme del enorme, grande e infinito amor que Dios me tiene, saberme creada por el, saber que me conoce desde siempre, saber que cada día es una oportunidad para vivir su amor a través de todas las cosas creadas por el, para cada uno de nosotros. Poder agradecerle a Jesus por darnos su amor infinitamente, por salvarnos, por enseñarnos a amar dando la vida. 
Poder decirle quiero ser tu discípulo, quiero llevar la buena nueva a todos mis hermanos y saber que no es con mis propias fuerzas sino que Jesus cumplió su promesa, como siempre lo hace y que gracias al amor del padre y del hijo, cuento con el Espíritu Santo para guiarme, ayudarme a escuchar a Jesus, para poder apartarme de las tentaciones, para poder vivir siempre con amor, con alegría, sin miedo, sin rencor, es sencillamente un regalo inigualable.


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