miércoles, 12 de octubre de 2016

Retiro, recepción de la Palabra de Dios.


Reiterar que Dios es quien ha amado primero. quien ha tomado la iniciativa para el encuentro con Él, y ahora encontrar que este encuentro es real y verdadero a través de su Palabra. El ejercicio de encontrar la meta siguiendo la voz que conduce es muy vivencial en cuanto a tantos ruidos que escuchamos cerca de nosotros: el ruido de los enojos, el ruido de la desesperanza, el susurro de la falta de confianza y duerza, el ruido del abatimiento, el ruido estruendoso del poder y quienes lo conservan y quieren hacerlo sentir por poo que sea, el ruido de la soberbia y el gran grito del egoísmo. Por eso, encontrar en la Palabra de Dios, la voz calma y dulce que nos conduce con seguridad debe ser un remanso de paz en nuestra vida. La Palabra de Dios es designio y obra, y en Jesús se reúnen ambos. Dios se da a conocer poco a poco, porque somos limitados para conocer toda esta "carta hermosa" que nos ha dado. Pero me parece muy importante que su Palabra no tiene tiempo ni región, sino que es actual, se hace actual, se hace viva para cada uno, penetra en el corazón de cada quien como esa espada de dos filos, para poder llegar a lo recóndito. Su Palabra es perenne, porque con ella latimos para encontrar el sentido de nuestra existencia como parte de la Creación, como parte de la voluntad creadora de Dios y propósito de su gran plan de salvación. 
Dios bendiga su trabajo. 

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