Sesión 35. Pentecostés.
Con esta actividad fue más claro experimentar cómo participamos de la dinámica de relación entre Dios Padre y Dios Hijo, y ahora cada uno de nosotros a través del Espíritu Santo. Ser uno en Cristo y en Dios Padre por medio del Espíritu Santo es una realidad que debemos vivir día a día con alegría: Jesús mismo la dio a conocer con sus Palabras que encontramos en el Evangelio de San Juan y que a veces leemos sin comprender del todo. La posibilidad de transmitir a los pequeños esta realidad verdaderamente es muy importante, para que después en la adolescencia, no expresen que sólo son conceptos que ahora no pueden explicar. Llegar a esta verdad ha sido progresivo, por lo que estoy a la espera de conocer el momento en que le llamaremos la Santísima Trinidad, que seguramente tiene un fundamento que nos deja evidente esta relación. Hoy estoy convencida en pedir a Dios diariamente que envíe a mí su Espíritu, que me permita esta renovación diaria, que el soplo de vida, después el Espíritu recibido por el Bautismo, sea fuente viva en mi día a día, de ánimo, de confianza, de espera alegre y llegar a ver las cosas y a los demás con los ojos de Dios.
Muchas gracias y Dios siga bendiciendo su labor inspirada por su Espíritu Santo.
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