sábado, 24 de septiembre de 2016

Sesión 37 Invitación al discipulado


Sesión 37 Invitación al discipulado.
Sentarme en el banquito del amor de Dios fue como una experiencia de renovación. Algo tan sencillo, me facilitó contactar con aquellas primeras sesiones en las que era una gran emoción ir descubriendo más allá de conceptos, la experiencia sencilla del amor de Dios. Sentada en el banquito, conservo los pies en la tierra, pero me facilita hacer un ejercicio de revisión hacia mi interior y nuevamente decirle al Señor: aquí estoy Señor, para conocer tu voluntad, que es lo que me ha parecido más difícil: conocer lo que Dios me pide en sus designios, por lo que me concentro en dejar a un lado lo que me preocupa y me ocupa, y sólo dedico estos momentos a decir como Samuel: habla Señor, que tu sierva escucha.

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