Sesión 36 La Iglesia
Con este ejercicio me invadió un sentimiento que flota actualmente en la vida de la Iglesia y que se refiere a la amenaza constante que nuestra iglesia sufre, que todos sentimos como un intento de debilitarla y de desanimarnos a sus integrantes. Creo que lo puedo comparar con este abandono:hoy la Iglesia nos pide ser los pilares firmes que le eviten ser golpeada. Debemos mostrarnos confiados y seguros dentro de esta comunidad: sabernos parte del cuerpo místico de Cristo y como tales poner nuestro mejor esfuerzo por fortalecerla: cada uno desde su pequeña trinchera, desde la actividad que le corresponda realizar. Estoy segura que si nuestro trabajo diario, nuestra oración diaria dirigida al Padre va acompañada de una verdadera intención de dar vida a la >iglesia, el Espíritu Santo derramará sus dones para fortalecerla en el testimonio de Cristo. En lo personal la comunión unión con el resto de la Iglesia y con Cristo como su cabeza es certeza de la acción de Dios Padre y de su Espíritu para que en ella sigamos encontrando el consuelo, la fortaleza y la unión que necesitamos, hasta proyectarla a cada una de nuestras familias y a cada uno de nosotros.
Dios bendiga su labor ¡para su gloria y el bien de nuestra Iglesia!
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