lunes, 26 de septiembre de 2016

Sesión Especial:

En mi caso no existen problemas con los cambios, tengo la dicha de estar en una parroquia Escolapia donde las cosas son muy distintas; se recibe a los niños desde pequeños, a sus seis años inician su caminar en el descubrir a Papito Dios en su vida. En cuestión de los sacramentos se da primero la confirmación y luego la Eucaristía. La catequesis de Palabra y Obra me ha ayudado a poder desglosar mejor los temas que impartimos y abrir horizontes en mi persona para transmitir la catequesis a los niños y adolescentes que nos llegan.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Sesión 37 Invitación al discipulado


Sesión 37 Invitación al discipulado.
Sentarme en el banquito del amor de Dios fue como una experiencia de renovación. Algo tan sencillo, me facilitó contactar con aquellas primeras sesiones en las que era una gran emoción ir descubriendo más allá de conceptos, la experiencia sencilla del amor de Dios. Sentada en el banquito, conservo los pies en la tierra, pero me facilita hacer un ejercicio de revisión hacia mi interior y nuevamente decirle al Señor: aquí estoy Señor, para conocer tu voluntad, que es lo que me ha parecido más difícil: conocer lo que Dios me pide en sus designios, por lo que me concentro en dejar a un lado lo que me preocupa y me ocupa, y sólo dedico estos momentos a decir como Samuel: habla Señor, que tu sierva escucha.

Sesión 36 La Iglesia

Sesión 36 La Iglesia

Con este ejercicio me invadió un sentimiento que flota actualmente en la vida de la Iglesia y que se refiere a la amenaza constante que nuestra iglesia sufre, que todos sentimos como un intento de debilitarla y de desanimarnos a sus integrantes. Creo que lo puedo comparar con este abandono:hoy la Iglesia nos pide ser los pilares firmes que le eviten ser golpeada. Debemos mostrarnos confiados y seguros dentro de esta comunidad: sabernos parte del cuerpo místico de Cristo y como tales poner nuestro mejor esfuerzo por fortalecerla: cada uno desde su pequeña trinchera, desde la actividad que le corresponda realizar. Estoy segura que si nuestro trabajo diario, nuestra oración diaria dirigida al Padre va acompañada de una verdadera intención de dar vida a la >iglesia, el Espíritu Santo derramará sus dones para fortalecerla en el testimonio de Cristo. En lo personal la comunión unión con el resto de la Iglesia y con Cristo como su cabeza es certeza de la acción de Dios Padre y de su Espíritu para que en ella sigamos encontrando el consuelo, la fortaleza y la unión que necesitamos, hasta proyectarla a cada una de nuestras familias y a cada uno de nosotros.
Dios bendiga su labor ¡para su gloria y el bien de nuestra Iglesia!

Sesión 35. Pentecostés


Sesión 35. Pentecostés.
 Con esta actividad fue más claro experimentar cómo participamos de la dinámica de relación entre Dios Padre y Dios Hijo, y ahora cada uno de nosotros a través del Espíritu Santo. Ser uno en Cristo y en Dios Padre por medio del Espíritu Santo es una realidad que debemos vivir día a día con alegría: Jesús mismo la dio a conocer con sus Palabras que encontramos en el Evangelio de San Juan y que a veces leemos sin comprender del todo. La posibilidad de transmitir a los pequeños esta realidad verdaderamente es muy importante, para que después en la adolescencia, no expresen que sólo son conceptos que ahora no pueden explicar. Llegar a esta verdad ha sido progresivo, por lo que estoy a la espera de conocer el momento en que le llamaremos la Santísima Trinidad, que seguramente tiene un fundamento que nos deja evidente esta relación. Hoy estoy convencida en pedir a Dios diariamente que envíe a mí su Espíritu, que me permita esta renovación diaria, que el soplo de vida, después el Espíritu recibido por el Bautismo, sea fuente viva en mi día a día, de ánimo, de confianza, de espera alegre y llegar a ver las cosas y a los demás con los ojos de Dios. 
Muchas gracias y Dios siga bendiciendo su labor inspirada por su Espíritu Santo. 

Sesión 34. Promesa del Espíritu Santo


A partir de la actividad de esta sesión he podido comprender un cambio importante para mi vida: es la distancia de la presencia de Dios la que me lleva a caer en la pared de las tinieblas, sean éstas el miedo, el rencor, el enojo, la envidia, la duda respecto a la voluntad de  Dios en nuestra vida La dinámica de esta relación da un giro deferente, pues comprendemos cómo la respuesta a Dios ya no es externa, como lo sería penando mecánicamente en el cumplimiento de los mandamientos, sino una respuesta que brota y late desde el interior desde el corazón, un corazón "mejor amoldado" para permitir que en Él actúe mi Señor, a través de su Espíritu Santo. Comprendo cómo Dios nos brinda lo que le pedimos, y si ello es su presencia mediante su Espíritu Paráclito, no puedo dudar que lo concederá. Cambio importante, pues ya no es la respuesta por el cumplimiento, sino primero reconocer esta gran Verdad de Jesús, uno en el Padre y en el Espíritu Santo y la promesa de su efusión, ahora fortalecida por la propia petición de recibirlo. Ese gran desconocido que es el Espíritu Santo, ya no lo debe ser más, pues está en Jesús, Jesús en el Padre y esta unidad indisoluble debe ser nuestra gran Verdad perseguida. El caminar por la Cruz de Jesús, me hace comprender con mayor sencillez, cómo Él es el camino, la Verdad y la Vida: me dirige a Jesús vivo, a Jesús presente en la Gloria de Dios Padre y yo, unida como la cuenta roja a la cuenta azul. ¡Lo he comprendido y me he sorprendido como los niños cuando pueden "ver" esta verdad tantas veces escuchada para llegar a vivirla. 
Muchas gracias y¡ Dios bendiga su trabajo para su Gloria!

lunes, 19 de septiembre de 2016

Sesión 37: Invitación al Discipulado

El compromiso que inicio al lado de Jesús de seguirlo y aprender de él lo más que mis capacidades me den, es algo que me llena de emoción y me hace pedirle que me brinde sus fuerza para no desfallecer en el intento y que con su ayuda logre llegar hasta el final.

Sesión 36: La Iglesia: un solo cuerpo

Durante estos días al realizar la actividad tuvimos de todo, al inicio un poco de miedo por dejarme caer así nada más, pero después me dio mas confianza por conocer alas personas y saber que no me soltarían ni dejarían que me sucediera algo malo. Creo que así es con Jesús, cuando lo conocemos podemos confiarnos de esa forma para ser uno como él nos lo pide en la lección de la iglesia. Un solo cuerpo con varios miembros distintos pero que al ser uno pueden confiar y ayudarse mutuamente.